El Calentamiento global, los desastres naturales y los seguros

La Organización Meteorológica del Mundo, un organismo de las Naciones Unidas, informó que 2004 ha sido no sólo el año más caliente en la historia de la Tierra, sino también el de los mayores desastres naturales: cuatro poderosos huracanes en el Caribe; inundaciones y desastres naturales en el mundo entero; un verano sofocante en Europa; desprendimientos de grandes capas de hielo en la Antártica; y tifones en Asia —que culminaron en el devastador tsunami del domingo— cuyo número de muertos podría superar los 150,000 y costo total podría ser el más alto en la historia de la humanidad.

En los últimos 50 años, la comunidad científica viene alertando sobre el calentamiento de la Tierra y el efecto invernadero en el comportamiento de los vientos, las lluvias, los mares y los ríos. Este calentamiento se ha vuelto más una tendencia constante que viene presentándose desde 1990. Sin embargo, Estados Unidos se ha negado al control de los gases emitidos por los combustibles, tal como lo ha solicitado la Cumbre de Kioto, citada con tal objetivo.
Estados Unidos es la nación que emite el mayor número de estos letales gases —algo así como la mitad de todos los gases— para crear el efecto invernadero —por lo que su participación es indispensable para contribuir a rebajar el calentamiento de la Tierra.

La comunidad científica dice que los cuatro huracanes que este año azotaron el Caribe son el resultado de este calentamiento de la Tierra, al igual que las inundaciones que devastaron a Colombia y Argentina.

En la Antártida, los científicos están consternados con el hecho de que un enorme iceberg se ha desprendido y está bloqueando las aguas de la corriente McMurdo que da oxígeno a las ricas aguas de la Antártida, lo cual amenaza con extinguir a los pingüinos Adele de esa región y millones de especies marinas en el planeta. Aunque todavía no se sabe los efectos que podría tener en las corrientes marinas y de vientos del resto del mundo.

Michael Jaraud, el secretario general de la Organización Meteorológica del Mundo, dijo que este verano la oleada de calor en Europa fue muy fuerte, pero “podría subir en los próximos 50 años cuatro o cinco veces el termómetro”.
De acuerdo con las estadísticas de Jaraud, los desastres naturales de los primeros diez meses de este año le costaron a la industria aseguradora más de $35,000 millones de dólares. Este costo podría subir otros $5,000 millones con el desastre del tsunami que afectó el sur del Asia, dado que muy pocos negocios y residencias estaban asegurados.

Al final de todos estos acontecimientos queda claro que los desastres naturales no respetan las condiciones políticas, los mapas, las fronteras, las razas, los países o los idiomas.

El gobierno de Estados Unidos que ha usado toda su influencia y poder para acallar la Cumbre de Kioto, no ha podido controlar a la Madre Naturaleza. Los grandes medios pueden no haber informado sobre la preocupación de los científicos acerca del calentamiento de la Tierra, pero no pueden seguir ignorando sus devastadores efectos.

Esto es fundamental para informar sobre el nuevo Congreso controlado por los republicanos. Bush y sus amigos se preparan para autorizar la explotación de pozos petroleros y gas natural en Alaska, lo que destruirá uno de los pocos santuarios naturales que le quedan a la Tierra.

Si consiguen su objetivo, la bolsa de Wall Street podrá subir a un nivel récord y los republicanos se van a jactar de derrotar a los demócratas en la defensa del medio ambiente. Pero los medios también podrán traer la noticia de otro devastador desastre natural. Ni siquiera los filibusteros republicanos pueden con Mama Natura.

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